El protagonista Juan Sebastián Calero hace un balance sobre lo que será la segunda parte de esta serie que, en principio, se vio en distintos horarios, canales y en repeticiones.
Después de 10 años de estrenada la serie Pandillas, guerra y paz, en el Canal Uno, y de haber obtenido el rating más alto en horario mañanero (promedio 35 puntos de share, cuando RCN la emitió a las 11 a.m.), Fox Telecolombia le apuesta a una segunda temporada. Mañana, después del noticiero de las 7 p.m., compite en el horario estelar.
Se trata, según el creador y libretista Gustavo Bolívar, de una
pandilla reivindicándose de todos los males que provocó: “Vamos a ver una puesta en escena con más acción y con dramas humanos más actuales”.
Esta nueva historia girará en torno a cómo viven los personajes en la cárcel y la manera como pretenden reinsertarse en la sociedad. Sin embargo, la llegada de dos peligrosos criminales: Tetris (Rafael Uribe) y Alfil (John Anderson Balsero) harán hasta lo imposible por volver a reclutar a Ricardo Castro (Juan Sebastián Calero) en sus filas.
Durante un traslado, los dos criminales se escapan y secuestran a la hija de un político, así que el presidente de la república le ofrece a la pandilla de Ricardo Castro la anulación de lo que les resta de condena, a cambio de rescatar a la joven y de atrapar a Tetris.
“Hemos estado trabajando en lo que ha pasado en estos años en la vida nacional, porque Pandillas es eso, es la vida nacional, lo que pasa en el acontecer diario y lo que ha venido sucediendo en el país durante estos cinco años desde cuando se grabó la primera parte; como, por ejemplo, la desmovilización de guerrilleros y paramilitares.
Todo eso se va a involucrar, entonces podemos decir que va a haber una actualización de la temática nacional”, añade Bolívar.
En esta segunda temporada, dirigida por Julio César Romero, Alfredo Tappan y José Carmona y grabada en alrededores de Bogotá y en los estudios de Fox Telecolombia, el peso del protagonismo recae en Juan Sebastián Calero (Ricardo Castro), tal como sucedió en la primera. Calero habló con EL TIEMPO:
¿Qué lo tentó a volver a participar en una serie que se ha visto en todos los horarios con repeticiones y en varios canales?
Que me tocaba pagar arriendo, agua, luz. Eso me tentó mucho. Me jalaba y me decía: ‘ven, ven, hazla’ (carcajada). Y obvio, el hecho de coger al personaje más trabajado, más maduro y en un momento más sosegado.
¿Qué es lo que engancha de esta serie?
El hecho de que toca temas que hacen parte de la realidad y de la cotidianidad. Los toca con cierta crudeza y cercanía. Creo que los personajes resultan interesantes para la gente porque generan identificación.
Narcotráfico, mafia, tetas y ahora pandillas en el horario Prime, ¿la gente está preparada para aguantar tanto voltaje?
Sí, a mi también me parece fuerte por la responsabilidad del horario. Creo que la gente espera bastante sobre lo que se pueda presentar, pero el programa desde la primera temporada ha tratado temas difíciles y creería que cada quien ve lo que quiere.
Después de querer tomarse la justicia por sus propias manos, ahora Ricardo, su personaje, quiere combatir a las pandillas que se crean en el barrio, ¿que lo lleva a hacerlo?
En parte, el hecho de que le hayan matado a la novia y el bebé que quedó. Eso le genera un impacto tan fuerte que hace que quiera tomar un camino distinto frente a las cosas y a la vida.
A Ricardo lo definen como un hombre cerebral, silente, estratégico y de pocas palabras ¿se parece a usted este personaje?
Los seres humanos somos muchas cosas y ese es un rasgo que quizás compartimos los dos. Dependiendo de las circunstancias, puedo ser bastante reservado, silencioso, calculador o cerebral, pero en otras puedo ser diferente, eso lo anima la situación y el entorno en el que esté.
¿Se siente a gusto haciendo este personaje?
Creo que dentro del contexto en el que está situado hace y dice cosas con las que yo también me puedo descargar y estar de acuerdo. Sin embargo, hay otros casos en los que no me siento tan en sintonía y me toca encontrar la manera de hacerlo con la mayor simpatía de mi parte.
El ‘boom’ de una repetición
De acuerdo con el director general de la serie Julio César Romero, la historia es muy buena. Asegura que si la primera parte tuvo 360 capítulos y la gente pide más es porque “merece la pena trabajar en una segunda parte.
La misma gente pide saber sobre los personajes Ricardo, Pecuela, Rasputín. Saben quienes son y los reconocen. De ahí partimos para pensar que puede funcionar bien”, asegura.
Esta segunda temporada cuidarán un poco más el lenguaje soez que se usó en la primera, pero las escenas violentas seguirán existiendo. “Todo depende del punto de vista con el que se vea. Todos hemos hecho un trabajo comprometido y eso se notará en el resultado”, concluye.
Escrito por culturatotalista